UN AMOR BONITO.
Narrador.
Adub, no quería ni levantarse, tenía a Nazia arrullada entre sus brazos y aspiraba el aroma de su pelo, a medida que sonreía muy feliz y su lobo emitía ronroneos que le hacía vibrar el pecho.
—Buenos días— dijo Nazia que llevaba tiempo despierta, pero temía moverse para no despertarlo hasta que lo sintió olfatear su cabello, por sexta vez en la mañana.
—Buenos días, mi linda hechicera— a ella el rostro se le tornó rojo, pues el haber d