A Tania le resultó difícil controlar a Lucas. La imagen de las inyecciones, de los enfermeros y del personal médico despertó muchos de sus recuerdos más atroces.
Ella tuvo que forcejear con él para que pudieran aplicarle un sedante, los ojos del hombre se tintaron de dorado y rugía como un animal enjaulado.
Cuando al fin lo tuvieron adormilado, lo encadenaron a una camilla para realizarle la extracción. El chip estaba ubicado en una zona riesgosa de su cerebro, fue necesaria la presencia de un