A Tania la encerraron en un cuarto de contención y registraron su habitación. Encontraron los frascos de brebaje que había ocultado y se los quitaron a todos, así como a sus privilegios.
La pasaron al área común, donde debía compartir dormitorio con otras tres chicas.
Aquellos cuartos parecían celdas, no tenían ventanas sino una rendija de ventilación. El baño era diminuto y su ropa debía tenerla sobre una mesa. No contaban con estantes ni cajoneras de ningún tipo.
Aunque no la acusaron como la