Ese día las pruebas psicológicas no fueron tan agobiantes como las anteriores, aunque Tania sabía que aquello se debía a que Flora había evitado ciertos estudios. En algunas pruebas la mujer repitió los registros de días anteriores, concediéndole tiempo de descanso entre uno y otro.
Como estaban solas en el laboratorio, nadie se fijó en lo que sucedía, pero Tania sentía una gran curiosidad.
—¿No te vigilan a través de las cámaras de seguridad? —le preguntó en susurros cuando la mujer se acercó