DANIEL O'HIGGINS
Cuando Rosario acabó todas las compras y dimos por finalizada la incómoda conversación que teníamos, decidí que era tiempo de irme a casa de mi hermano en búsqueda de respuestas.
Al llegar fui directo a pedirle lo que necesitaba, la dirección del lugar de trabajo de la doctora que hizo las inseminaciones.
Él quiso entablar una conversación sobre mi vida lejos de la iglesia, pero no me sentía de humor. Han pasado tantas cosas en poco tiempo que lo único que necesito es