El silencio se volvió asfixiante. Bárbara bajó la mirada por un instante antes de confesar:
—Sé que me odias. Y sí… acepté hacer todo eso que ya sabes. No necesito repetirlo porque eres inteligente y lo sabes todo. —La garganta se le cerró apenas—. Lo hice porque te amaba.
Su voz salió más baja ahora.
Más vulnerable.
—Te amé toda la vida, Liam. —Sus ojos se humedecieron discretamente—. Y tú nunca me elegiste.
La mandíbula de él se tensó apenas.
Pero permaneció en silencio.
Bárbara soltó una ris