Laura se estremeció discretamente, odiando el efecto inmediato que él tenía sobre ella.
—No cambies de tema. —se quejó, intentando mantener la firmeza.
Él sonrió contra su piel.
—No lo estoy cambiando. Estoy reorganizando prioridades. —respondió con calma.
La mano de él se deslizó hasta el vientre de ella, acariciando la barriga redonda por encima del camisón.
—Mira esto… —murmuró, admirándola de verdad—. Estás preciosa con esa barriga.
Laura bajó la mirada hacia el vientre y abrió una sonrisa