Olívia respiró hondo antes de responder, intentando mantener la voz firme.
—Solo estoy preocupada por mi cuñada, papá —respondió—. Ha estado saliendo demasiado, bebiendo demasiado… —su mirada se perdió por un instante—. Y hoy fue un día difícil. Tengo miedo de que termine haciendo alguna locura.
Fabrício soltó un suspiro pesado.
—Ella necesita cerrar asuntos pendientes con ese chico —comentó—. El problema es que él está casado… y tiene una hija.
Olívia frunció ligeramente el ceño.
—Edgar no est