Frederico abrazó a Liam enseguida, apretándolo como lo hacía cuando él era niño.
—Siempre me sentí muy orgulloso de ti. Permítete vivir este amor. ¡Sé feliz!
Olga abrazó a los dos también, emocionada. Felipe y Érica observaban todo en silencio.
Entonces, una voz resonó desde la escalera.
—¿Qué estamos celebrando?
Bárbara bajaba despacio, impecable, analizando cada expresión de la sala.
Olívia se giró hacia ella con una sonrisa tan dulce que casi brillaba.
—La familia, Bárbara —respondió con nat