Sin más comenzó a caminar y subió al elevador para ascender hasta la habitación donde se encontraba su hermano, no necesitó preguntar. Estaban en el mismo piso hasta el día anterior. Buscó por el corredor el número de habitación y tras golpear la puerta, ingresó.
—Francis —musitó su padre levantándose.
—Hola papá. —Lo saludó con un beso.
—¿Cómo te sientes?
—Estoy mejor. Gracias.
—No creí que vendrías por mucho tiempo, ni siquiera te han quitado los puntos, ¿verdad?
—Es cierto, pero me siento bi