Francis quedó solo en la cocina y a su móvil un llamado. El joven tomó el aparato entre ambas manos y visualizó que la llamada entrante era de su madre. No estaba seguro de si quería atender en ese momento, porque los reclamos serían demasiado y no podía darse el lujo de alejarse más de sus padres si buscaba que retiraran el amparo. Decidió declinar la llamada, y se unió al resto de la familia.
Tras la cena, decidieron dividirse la tarea de dormir a los niños. Francis se encargó de los mellizos