Francis la tomó entre sus brazos y la abrazó. La joven se acurrucó y cerró los ojos para descansar. Kimberley tardó dos días en tomar la decisión que le había pedido Dustin de poder ver a los pequeños, pero cuando finalmente lo hizo se los comunicó a sus hijos y ellos se pusieron muy contentos de qué su tío Dustin estuviera sanando.
A mitad de semana cuando regresaron del kinder, volvieron a preguntar.
—¿Cuándo veremos al tío Dustin?
—El viernes, aún faltan dos días.
—¿Y por qué no podemos ir h