CAPITULO 107: DEJÁNDONOS IR.
El sol provocó que despertara, a pesar de que me sentía muy cómoda en los brazos de Alexander, sabía perfectamente que debía levantarme y comenzar a trabajar, debido a que me esperaba un camino complicado al crear una nueva empresa. Antes de terminar de levantarme sigilosamente para no despertar a Alexander, sentí como él me detuvo de la muñeca para después halarme nuevamente hacia su cuerpo cálido.
—Buenos días.
Susurró la suave voz de Alexander mientras abrazaba fuertemente a Raquel.
—Buen