Por Valeria
Entramos a la cocina, agarro dos vasos, no de los que se usan en las reuniones, otros que tiene guardados en una alacena de un rincón de la cocina, saco de la heladera dos latas de gaseosas y le sirvo a Emi, que no había abierto la boca.
Sus dos amigos nos habían seguido, veían como, con total desenvolvimiento, agarro lo que necesito.
Al abrir la heladera, miro que hace falta para que el lunes compre el personal de servicio.
Hago una lista y la dejó enganchada donde corresponde.
Emi