Al llegar a Puerto Cendal, Santiago dejó a Camila en casa de los Rodríguez.
Alejandro y Susana quisieron invitarlo a comer algo, pero Camila intervino.
—Papá, mamá, Santiago necesita descansar. Ya es muy tarde. No lo entretengan.
Él sabía que su regreso tenía mucho que ver con la amenaza de Mateo.
También comprendía que Camila quería hablar a solas con su familia.
No quiso estorbar.
—Alejandro, Susana, vendré a visitarlos otro día.
Ellos no insistieron.
Se despidieron con una sonrisa.
A la mañan