—Mariana, ya llegó Isabella.
Susana sentó a Isabella junto a Mariana.
Mariana no estaba contenta, pero se contuvo y la saludó.
—Hola, Isabella.
Isabella volteó y murmuró:
—Gorda fea.
Mariana la escuchó y apretó los dientes.
—Mocosa consentida.
Alejandro, que entró detrás de ellas, las vio conversar y supuso que se llevaban de maravilla.
Su sonrisa se ensanchó.
Solo Camila y Wendy sabían que no se soportaban.
Camila no tuvo oportunidad de sentarse junto a Isabella.
Mariana la tomó de la mano y