—Sé que ustedes los jóvenes están enfocados en sus carreras, pero ya estoy viejo y no puedo controlar todo —le dijo a Fabiola con pesadumbre.
Mateo, en general, era más obediente que Paula y al menos no se había descarriado. Si se hubiera convertido en un hijo mimado que solo pensara en diversiones, Carlos probablemente lo habría echado de la casa sin dudarlo. En cuanto a Paula, siendo mujer, él como abuelo había hecho todo lo posible, pero era imposible controlar su etapa rebelde. Carlos espera