Paula parpadeó inocentemente, aparentando genuina preocupación. En ese instante, todas las miradas en la mesa se dirigieron hacia Ana.
—¿Que yo estoy embarazada? —preguntó Ana completamente desconcertada, pues siendo soltera, era prácticamente imposible. Sin embargo, las palabras de Paula le recordaron aquel mensaje de texto que había recibido hace unos días, y al conectar los puntos, la respuesta era bastante clara.
—Sí, Ana hermanita, ¿acaso no lo recuerdas? Selina y yo te vimos ese día en la