El estruendo era ensordecedor mientras Lorena se aferraba al brazo de Ana, tragando saliva con temor.
—Pueden decir que fui yo quien rompió las cosas, no... no les harán daño a ustedes —murmuró Lorena.
Ana le tomó la mano, destruyendo su inocencia con sus siguientes palabras: —¿Crees que la persona que te trajo aquí puede protegerte?
Lorena se quedó paralizada ante esta revelación. La situación no les permitía seguir hablando, así que Ana encontró un armario donde esconder a Lorena y la empujó d