Isabella estaba parada afuera de la puerta.
Tan nerviosa que tenía los nervios de punta, la mano con la que presionaba el timbre temblaba ligeramente si se miraba con atención.
Solo pensar que pronto podría ver a Mateo la llenaba de expectativa y al mismo tiempo de cierto temor.
Lo que Mateo le había hecho antes la había hospitalizado por mucho tiempo, esa mirada en sus ojos aún no la podía olvidar hasta ahora.
¡Mateo realmente había querido matarla!
Por suerte, después él había perdido parte de