Mariana se quedó paralizada en su lugar.
Todo su cuerpo se sentía como si hubiera caído en una cueva de hielo, con los ojos muy abiertos. Las varias hojas de papel A4 flotaron desde su cabeza hasta caer al suelo, y solo entonces, con los hombros temblando, sintió la humillación extrema.
Ana estaba parada frente a ella, mirándola fríamente.
—Mariana, ¿esta evidencia es suficiente?
Irina se agachó a recoger una hoja de papel, y después de ver claramente el contenido, no pudo evitar sentirse agrade