Capítulo 427
—¿Qué? Hablaste muy bajito, no te escuché.

Ana y Mariana estaban paradas muy cerca, no existía el problema de no escuchar.

¡Era obvio que Ana la estaba molestando a propósito!

Mariana contuvo las lágrimas y elevó la voz:

—¡Lo siento!

Esta vez, Ana la escuchó.

La miró fijamente durante unos momentos, y de repente se inclinó hacia ella. Este acercamiento repentino hizo que Mariana no pudiera reaccionar en absoluto.

Sintió una ráfaga de aire cálido pasar junto a su oído, y luego Ana le dijo en voz
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