Gabriel no sabía qué pensar. Sin intención de reírse, las palabras de Mateo resultaron tan absurdas que terminó soltando una carcajada involuntaria.
¿Él, paternalista?
Diez ojos se clavaron en Mateo al mismo tiempo, pero el protagonista no se daba cuenta para nada de lo ridículo que sonaban sus palabras.
Como su madre, Fabiola en este momento realmente quería meterlo de vuelta en su vientre y rehacerlo desde cero.
Oh no, mejor que directamente no existiera esta persona llamada Mateo.
Si hubiera