Palabras duras pero certeras.
Giana temblaba de rabia por todo el cuerpo, deseando estrangular a Ana en ese mismo momento.
—¡Ana, deja de decir tonterías! ¿Crees que eres una santa? Terminas con tu novio de siete años y luego te enredas con el tío de otra persona, ¡hasta yo siento vergüenza por ti!
Giana la atacó con palabras venenosas, junto con todos los rencores del pasado que explotaron en ese momento.
Ana no se dejó provocar. Cruzó los brazos y observó con mucha calma a Giana que parecía un