—Espera.
Tras decir esto, Ana ya había metido la mano en el bolsillo de Cristina.
Antes de que esta pudiera reaccionar, el frasco de vidrio ya estaba en manos de Ana.
—Devuélvemelo...
—¿Te lo dio Luciana, verdad?
La fría pregunta de Ana cortó cualquier réplica de Cristina.
Intentó arrebatárselo, pero Ana, anticipándolo, retrocedió dos pasos, dejándola con las manos vacías.
Gabriel dio un paso adelante, interponiéndose frente a Ana. Su mirada fría e intimidante hizo temblar a Cristina.
Sara, que