Los niños de hoy tienen una memoria muy fuerte. A los tres o cuatro años ya pueden recordar cosas. Santiago tenía cinco años. Aunque parecía un niño adorable y alegre, en su pequeño corazón guardaba muchas cosas.Al llegar al ascensor, se removió y dijo: —Ana, bájame, peso mucho.
Ana dijo que no pesaba, pero finalmente lo bajó siguiendo su deseo.
Lo tomaron de la mano, una a cada lado.
Santiago caminaba con la cabeza gacha, su tristeza era inconfundible.
Al salir del ascensor, miró a Ana: —Ana, ¿