Ana llegó rápidamente al hotel donde estaba Viviana.Lucía ya había llegado antes. Sostenía a Santiago en brazos. El niño tenía los ojos rojos e hinchados, y en cuanto vio a Ana, forcejeó para que lo bajaran.
Lucía lo depositó en el suelo.
Apenas tocó tierra, corrió hacia Ana.
—Ana —lo llamó, su vocecita infantil quebrada por el llanto—. Unos malos hombres molestaron a mamá.
Media hora antes, un grupo de matones había irrumpido sin explicación, destrozando todo a su paso.
Durante la pelea, Vivian