Capítulo 233
—Ah, ¿ya llamaste? Perdón, estaba tan metido en la conversación con Ana que no me di cuenta —dijeron sus padres, mintiendo descaradamente.Gabriel arqueó una ceja, indiferente.

Ana extendió su mano. Su palma cálida y suave cubrió el dorso de la mano de Gabriel.

En un instante, Gabriel se tensó.

Rápidamente bajó los párpados, ocultando cualquier emoción.

—¿Por qué saliste sin abrigo? —preguntó ella, con un tono de reproche.

Javier, sentado frente a ellos, disfrutaba del espectáculo.

—Ana, tienes q
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP