Lucía sabía claramente que a Gabriel le gustaba Ana, y en cuanto a Esteban, ¿tal vez sentía algo por ella?
Después de todo, no había expresado claramente que quisiera conquistar a Ana.
Los cinco salieron del restaurante uno tras otro.
Milena, después de dudar durante mucho tiempo, finalmente se paró frente a Ana.
Sus ojos brillaban, con vida renovada en ellos. —Ana, gracias por todo esta vez. Si no fuera por ti, habría arruinado la mitad de mi vida.
—Mañana me voy de Terraflor, y te enviaré un r