Y luego añadió: —Milena, este restaurante es muy caro. Si no somos moderados, este mes solo podremos comer pan.
Lucía soltó una carcajada.
—¿Quién te dijo que todas las chicas están a dieta? ¿Cómo te atreves a comer a costa de mi hermana y usar su dinero?
Habló sin rodeos, dejando clara su postura.
El ambiente se tornó incómodo.
—Lucía... —exclamó Milena.
Luis tomó la mano de Milena, adoptando una postura protectora.
—Lucía, yo soy directo, no sé hablar con sutilezas. Si dije algo inapropiado, d