La declaración tomó a Ana por sorpresa. ¿Isabella diciendo algo así por iniciativa propia? Parecía que el golpe había sido realmente fuerte.
Ana no sentía ni pizca de remordimiento. Se mantuvo en silencio, esperando ver cómo respondería Mateo. Después de todo, Isabella era su adoración.
Mateo apenas le dirigió una mirada a Isabella. La palabra "bien" apenas había salido de su boca cuando, de repente, ella cerró los ojos y se desplomó hacia sus brazos.
Todo ocurrió en un instante.
Mateo la atrap