Tadeo era quizás el más absurdo de todos, y a la vez de una ingenuidad aterradora.
...
Ana regresó a casa y se cambió de ropa.
Unos jeans de talle alto y pierna ancha resaltaban la longitud de sus piernas. Una camiseta corta dejaba ver un fragmento de piel blanca como la porcelana, con una cintura que parecía poder rodearse con una sola mano.
Su cabello negro caía suelto sobre su espalda, creando un fuerte contraste entre negro y blanco que captaba todas las miradas.
Mientras abría el grifo, rev