Fabiola había acordado la reunión justo a la hora de la cena.
Eligió un restaurante francés de ambiente tranquilo. En el centro del salón principal había una pequeña tarima donde tocaba un violinista.
El local tenía solo una planta, con reservados ubicados al final del pasillo.
La decoración era elegante y de buen gusto.
Cuando Ana llegó, Fabiola ya estaba sentada en el reservado.
Tenía cuarenta y seis años, pero se cuidaba tan bien que apenas se distinguía de alguien de treinta y tantos.
El tie