Llego a la cafetería y a los pocos minutos Lucía hace su aparición, indudablemente que ella es muy hermosa, pero no es para mí.
—Buenos días Adrián.
—Buenos días Lucía, disculpa que te haya invitado a este sitio, pero hoy tengo el día full ocupado y como ella queda muy cerca del lugar donde trabajo, preferí desayunar aquí.
Ya pedí desayuno y espero que te guste mi elección.
Al instante llegó el mesero con el desayuno.
—Señor, desea café o té.
—Prefiero café