CASA DE LOS PADRES DE AMANDA.
—¿Qué pasa viejo? Te noto preocupado, presiento que algo me estás ocultando, tienes muchas horas con esa cara de angustia.
—No tengo nada, no te preocupes.
—Disculpa, pero yo no soy una niña, así que cuéntame lo que está pasando.
—Está bien te lo voy a contar, pero no quiero más injusticia de parte tuya hacia tu hija, es hora que te pongas de su lado, eres su madre, ella en este momento te debe estar necesitando más que nunca.
—Por Dios habla, ahora sí me pusis