CASA DE LOS PADRES DE AMANDA.
—Bendición mamá.
—Hola Mi niña, Dios te bendiga, ven acá Armandito, estás hermoso.
—Buenas señora Katerine.
—Hola hijo, ¿cómo estás?
—Estoy muy bien, el suegro no está en casa.
—Salió a comprar unas cosas, no tarda en llegar, ¿cómo están las cosas en casa?
—Todo muy bien suegra.
—Que bien, el viejo estaba preocupado porque tenía tiempo que no veía a su hija y a su nieto.
—En eso yo tengo la culpa, los negocios me ab