Ya han pasado varios días y Lucía no me ha llamado.
Me las arreglo para ir al gimnasio, por supuesto voy sola, esto ha llamado la atención de Franklin.
—Amanda, ¿qué pasa con Lucía?
—Nada, ella está bien.
—Lo pregunto, porque he notado que no te ha acompañado más al gimnasio.
—Debe ser que está muy ocupada, tiene mucho trabajo.
—Eso mismo me respondió ella.
—¿La viste?
—Sí, la otra noche salimos, pero la noté muy triste, como distraída, por eso te p