El salón en el que se iba a llevar a cabo la recepción los esperaba envuelto en luz, música y un murmullo alegre que se elevó hasta convertirse en aplausos cuando Stella y Cyrus cruzaron las puertas tomados de la mano.
El lugar era amplio, elegante sin ser frío, decorado con tonos marfil y dorado, centros de mesa con flores blancas y rosa polvoriento que rodeaban velas que proyectaban destellos cálidos sobre las copas de cristal. Una orquesta suave acompañaba el ambiente, y el aire estaba car