Mundo ficciónIniciar sesiónMe limpio el sudor que surca de mi frente, ya muy fatigada, con un leve dolor en mi costado, donde ha quedado un moretón un poco más pequeño que el anterior. Le alzo el pulgar a los novatos, tanto a los viejos, por su buen entrenamiento. Han de ser las cinco de la tarde y ya todos tienen que cambiar de turno. A eso de las seis, viene otro grupo, pero no entrenados por mí, si no por mi padre, alias el amargado.
Yo tendré que ir a hacer un relevo en las







