—Narrador Omnisciente —
En algún lugar de los suburbios de Nueva York… Unas horas antes del accidente.
—¿Cómo que la perdieron de nuevo? —Dice el hombre enfurecido golpeando de seco la cara de su subordinado.
—Lo…lo siento jefe, pero la señora Andrea se nos volvió a escapar entre medio de la gente, fue más rápida que nosotros y creo que tuvo ayuda, al igual que cuando se escapó entre las visitas el día que escapó de la cárcel.
—Son unos imbéciles. Esa mujer está loca y ahora suelta en las calle