— Ethan Scott —
Desperté temprano en la mañana, después de ducharme preparé mi bata y mi bolso para salir de mi habitación y disponerme a desayunar, entré a la cocina y como siempre Rosita se encontraba preparando todo.
—¿Cómo durmió mi niño bello? — La saludé de beso en su frente entregándome una taza de café recién hecho.
—Como un bebito nanita, como un bebito.
—¿Huevos revueltos?
—¡Por favor!
Mientras Rosita los preparaba seguí bebiendo mi café y leyendo las notas de Val en sus apuntes. Tení