Allegra lanzó una miradita a los custodios que compartían el ascensor con ellos y se sonrojó hasta la punta de los cabellos. Estaba demasiado absorta en sus propias emociones para darse cuenta de que tenían compañía. Allegra Beaumont. Saboreó el nombre en secreto y experimentó una felicidad intensa.
Dante le cumplia otro sueño. Al caminar hacia el coche, el calor del sol la tomó por sorpresa. Sus ojos se clavaron en los pequeños pimpollos en los rosales comenzaban a emerger, y su estómago se