El desayuno, llevado en una hermosa bandeja, no tentó a Allegra, la pesadilla había dejado un sabor amargo en ella, obviamente ella lo consideraba un remordimiento de conciencia, Dante ignoraba su enfermedad y todo lo que ella significaba.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la señora Grenwhit, luego de llevarse la bandeja, ella se dio una ducha.
Terminaba de secarse cuando llegó la peinadora, seguida de sus ayudantes, el maquillista y la manicurista. A medida que las horas transcur