El oficial de policía miró las señas que le hacia Charles Latimher, el poseía una cafetería.
Charles observó a la joven con la ropa llena de fango, las manos sucias.
— Solo quiero un café puedo pagárselo dijo Allegra mirándolo mientras sacaba el dinero.
— ¿ Está bien, señorita?, pregunto él oficial observándola.— ¿Fue atacada?.
— No, solo quiero un cafe, puedo pagarlo.
— Está bien le dijo el oficial.
— Charles sírvele el café. ¿De dónde es?, pregunto un hombre mayor de unos setenta años.
— Cre