Allegra miró a su alrededor, la casa que durante dos años había sido su hogar. Vio su fotografía junto a Dante. Se había reído de ella por dos años, tonta , tonta
No puedes comprar amor, Dante. Tampoco puedes pagarlo. ¿Cuándo vas a entenderlo? Jamás entendió cómo atrajo a Dante. A menos que fuera la fría intuición del depredador oliendo un buen tapete para pisotearlo, concedió, avergonzada.
Lo aprendió por grados destructivos, Dante no evaluaba al amor muy alto. Pero se dignó a usar el amor q