Allegra se lo quedo mirando mientras se iba al baño. Por su parte, Dante se apoyaba en la pared de la ducha, dejando que el agua cayera sobre su cuerpo. Normalmente, se quedaba en la cama con Allegra después de hacer el amor. Tomado por sorpresa, había actuado sin tacto alguno. Furioso consigo mismo, se habría agarrado a golpes con la pared...
Su relación era casi perfecta. Allegra nunca le exigía nada y lo hacía feliz tuvo que reconocer. No quería perderla, pero ¿qué podía hacer con una amante