Lo que dijiste anoche, ¿lo dijiste en serio?Desconcertada, Allegra empezó a temblar y se dio la vuelta para salir de la cama. Lo miró para intentar ver alguna señal, algo que la ayudara a contestar la pregunta. Su pulso se agitó. Se dio cuenta de lo importante que era para él su respuesta y la sorpresa le dejó sin palabras.—No puede ser... no lo decías en serio -la miró con los ojos llenos de furia-. Entonces, ¿por qué lo dijiste?.
—Me dio la impresión de que si no lo decía yo, lo harías tú.
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