Lo que más deseaba Xavier en esos momentos era abrazarla, primero porque él lo necesitaba y, segundo, porque ella también lo necesitaba, pero después de la reacción que había tenido cuando lo vio, era mejor que se contuviera y esperar a que se sincerara con él y le explicara lo que estaba sucediendo en verdad.
—No tiraré la toalla, he visto milagros en la escuela de enfermería, milagros que solo Dios pudiera hacer y Él está conmigo, lo sé, no va a permitir que nada malo le suceda a mi mamá. Ell