El pánico sube por la garganta de Stacy en cuanto escucha las palabras del oficial. El estómago se le contrae debido al temor que siente. Estaba sucediendo su castigo por asesinar a su propio padre le estaba llegando. Por mucho que intentó correr, la pesadilla la alcanzó y ahora estaba a punto de pagar las consecuencias de sus actos.
El agente de policía saca una orden de su bolsillo trasero y, sin dar tiempo a que una excusa lo detenga, cruza el umbral de la puerta principal de la mansión.
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