Capítulo 8. La carga de la herencia.
Blair, sintiendo que entre ellos crecía la confianza, decidió hacer una pregunta que la inquietaba.
—¿Por qué estabas allí, Oliver? ¿Acaso eres un policía encubierto? —inquirió, con una mezcla de curiosidad y desconfianza.
Oliver sonrió con tranquilidad, mostrando una mirada serena.
—Mientras menos sepas, mejor —respondió, encogiéndose de hombros. —Solo estuve allí para ayudar y nada más.
Ella sonrió, aliviada, pero la realidad de su situación la golpeó de repente.
—Debería irme a casa —dijo, d